Las raices de aquella dulce flor
impregnaban las cavernas
de su alma abandonada.
Y el eco del dolor en la caverna vacía
marchitaba las flores.
Su aroma bañaba sus sueños
y el recuerdo de su belleza
cicatrizaba sus heridas.
Quiero salir de este vacío
pero estoy encerrada y me persigue.
¿cómo escapar del eco
que llega a lo más recóndito de los valles?
¿cómo volver a ser la niña
que corria sin preocupaciones?
Al anochecer, las penas me hacen más pequeña,
la oscuridad me consume,
pero con el alba, una sonrisa
vuelve a hacerme renacer.
Suerte que está el sol y la primavera
que nos hacen crecer cada año y cada día.
Luchando por salir de la maraña de la selva
creciendo como una planta,
buscando el cielo.
viernes, 29 de mayo de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
Amar
Brisa marina, olas, me siento y el suave roce de la arena acaricia mis pies. El silencio sólo está en mi corazón. Atardece lentamente. Qué agradable sensación. El mar moja tímidamente mi piel, y después, poco a poco, cada vez más. Ahora sólo frío, movimiento. No puedo respirar. Algo se enreda en mi garganta y no puedo respirar. Las olas me llevan con fuerza hacia el fondo, el frío ha paralizado mis músculos y no puedo respirar. En medio del remolino siento cómo algo caliente me agarra firmemente. Un extraño ser tira de mí hacia arriba. De nuevo la suavidad de la arena en mi cuerpo. Las manos del ser apartan el pelo de mi cuello y penetra en mis pulmones un pedacito de vida. Algo cálido se sitúa en torno a mi y caigo en la profundidad del mundo onírico.
Un beso húmedo me devuelve a la realidad, el extraño ser permanece a mi lado, me abraza. Hay algo pesado sobre mi pecho. El ser sonríe. Es un colgante con una inscripción...
Un beso húmedo me devuelve a la realidad, el extraño ser permanece a mi lado, me abraza. Hay algo pesado sobre mi pecho. El ser sonríe. Es un colgante con una inscripción...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)