martes, 5 de mayo de 2009

Amar

Brisa marina, olas, me siento y el suave roce de la arena acaricia mis pies. El silencio sólo está en mi corazón. Atardece lentamente. Qué agradable sensación. El mar moja tímidamente mi piel, y después, poco a poco, cada vez más. Ahora sólo frío, movimiento. No puedo respirar. Algo se enreda en mi garganta y no puedo respirar. Las olas me llevan con fuerza hacia el fondo, el frío ha paralizado mis músculos y no puedo respirar. En medio del remolino siento cómo algo caliente me agarra firmemente. Un extraño ser tira de mí hacia arriba. De nuevo la suavidad de la arena en mi cuerpo. Las manos del ser apartan el pelo de mi cuello y penetra en mis pulmones un pedacito de vida. Algo cálido se sitúa en torno a mi y caigo en la profundidad del mundo onírico.

Un beso húmedo me devuelve a la realidad, el extraño ser permanece a mi lado, me abraza. Hay algo pesado sobre mi pecho. El ser sonríe. Es un colgante con una inscripción...