lunes, 20 de julio de 2009

Un lugar en tu mundo

Ultimamente lo que mejor define mi vida son 2 palabras: CARPE DIEM. Me he dado cuenta recientemente, pero es cierto. No soy capaz de ver un futuro más allá de mañana, ni un pasado mas allá de ayer, y soy muy feliz, no necesito hablar del futuro o del pasado porque en cada momento estoi haciendo lo que deseo hacer y cada momento es lo suficientemente interesante como para pensar en otra cosa. Cada cosa que hago está cambiandome continuamente y me enriquece como persona. Este verano esta siendo acojonante. Espero que a vosotros os vaya tan bien como a mi. Un besazo

domingo, 5 de julio de 2009

ECLOSIONAR...

Mi voz se alza sobre el bullicio de la multitud. Pero mis palabras se ahogan, arrastradas por un viento de conformismo y pasividad.
Comienzo a escuchar a lo lejos cantos que se parecen al mío, igual de desesperados, igual de impetuosos. Son cada vez más. Y cada vez más y más potentes, hasta que lo que comenzó siendo un quedo murmullo se convierte en un rugido ensordecedor. Ha estallado la tormenta.
Aullidos de libertad brotan de nuestras gargantas, pugnando por alcanzar un lejano horizonte. Pero la bota de la tiranía tiene su suela sobre nuestros labios, y los oprime hasta hacerlos sangrar.
Nos callan, usurpando nuestro derecho a pensar por nosotr@s mism@s. Nos silencian, pisoteando ese término, “libertad de expresión”, que ellos mismos se inventaron.
Despachos de gobierno, redacciones de periódicos, platós de televisión, reuniones de empresa, mesas de partido...allí es donde se ocultan y planean cómo seguir dominándonos, como manipularnos, siempre programando la próxima humillación. Permanentemente bajo la protección de sus perros, los que dan las hostias, la fuerza coactiva, corrupta y violenta del poder.

Organicemos la rabia. Eclosionemos. Hagámonos oír. Rompamos con la desidia, con la apatía del “para qué ser libre, si puedo consumir y vivir cómodamente”, con los prejuicios, con el fascismo camuflado de democracia, con los lobos disfrazados de oveja...
Junt@s tenemos el poder de devolverle al mundo su humanidad, y despojarlo de almas envilecidas que lo dividen y lo riegan de sangre, miseria y desigualdad.

martes, 23 de junio de 2009

Por esas reflexiones desconcertantes

Incapaz como me siento en estos momentos de estudiar farmacología (para ser más concretos, repasar las hormonas tiroideas y los tratamientos sustitutivos para los cuadros hipotiroideos por segunda vez), he decidido compartir con vosotros, estimados colegas y compañeros, una reflexión curiosa que me rondaba por la cabeza hace un par de días. Así que ahí va.


Caminar resulta un alivio. Tal vez por eso lo intento hacer todos los días. Sin embargo, ayer me pasó algo interesante.

Caminaba por las calles que median entre la Facultad y mi casa y me pregunté por qué no me paraba en mitad de la calzada, con los coches a lo lejos, quietos y esperando a que el semáforo les diera su turno. Me reía para mí, sonreía, lo encontraba divertido. No la entendía, pero me gustaba la idea. Por primera vez, pensaba en hacer algo monumentalmente estúpido y, a un tiempo, extrañamente atractivo.

Supongo que, a eso, lo llaman locura. Yo prefiero llamarlo "intuición".

Quiero pararme en seco en mitad de la calle porque quiero hacerlo, nada más. Quiero ver cómo reaccionan los coches que se me echan encima. Quiero ver cómo actúan los peatones, o la policía, si hay algún agente por ahí cerca. Quiero saber qué hará la gente si ocurre algo completamente fuera de lo normal.

Claro está, siempre está la posibilidad de que me atropellen, pero, en una ciudad como Huesca, tan pequeña y poco conflictiva como es, y en una calle tan ancha y generalmente tan fluida y transitada como esa, es improbable (en el mejor de los casos) que me arrollen. Supongo que, amén de evitarles problemas a los conductores que tendrían que frenar y perder unos segundos preciosos que, lo reconozco, siempre faltan cuando decides coger el coche para "llegar a la hora", los segundos que te permiten alcanzar ese glorioso semáforo verde, lo hice para evitar el riesgo de accidente mortal.

Sin embargo, eso no es lo más importante de todo. Lo más importante de todo es que lo consideré con seriedad y con sincero interés. Lo que más me preocupa (y me sorprende) de todo esto es que hubo un momento en el que, con toda honestidad, sin cinismo, sin ninguna clase de confusión, me encontré pensando "y, si me quedo aquí, quieto, ¿qué harán esos conductores atosigados por la prisa y sus deberes cotidianos?"

Bueno, he aquí algo que nunca podré responder. No porque no pueda volver a intentarlo en el futuro, sino porque no estarán los mismos conductores. Una pena, pero cierto. Hay que ser estrictos con respecto a las condiciones de experimentación.

Ehem... claro está, hay que recordar que todo esto es irrelevante sin una buena risa psicótica, así que...

¡¡MWAAAAAHAHAHAHAHA-cough-cough-haha-cough...!!

(Dadme un poco de salbutamol, por piedad.)

viernes, 29 de mayo de 2009

rollo jars y pats y tal...

Las raices de aquella dulce flor
impregnaban las cavernas
de su alma abandonada.

Y el eco del dolor en la caverna vacía
marchitaba las flores.


Su aroma bañaba sus sueños
y el recuerdo de su belleza
cicatrizaba sus heridas.


Quiero salir de este vacío
pero estoy encerrada y me persigue.
¿cómo escapar del eco
que llega a lo más recóndito de los valles?


¿cómo volver a ser la niña
que corria sin preocupaciones?
Al anochecer, las penas me hacen más pequeña,
la oscuridad me consume,
pero con el alba, una sonrisa
vuelve a hacerme renacer.


Suerte que está el sol y la primavera
que nos hacen crecer cada año y cada día.
Luchando por salir de la maraña de la selva
creciendo como una planta,
buscando el cielo.

martes, 5 de mayo de 2009

Amar

Brisa marina, olas, me siento y el suave roce de la arena acaricia mis pies. El silencio sólo está en mi corazón. Atardece lentamente. Qué agradable sensación. El mar moja tímidamente mi piel, y después, poco a poco, cada vez más. Ahora sólo frío, movimiento. No puedo respirar. Algo se enreda en mi garganta y no puedo respirar. Las olas me llevan con fuerza hacia el fondo, el frío ha paralizado mis músculos y no puedo respirar. En medio del remolino siento cómo algo caliente me agarra firmemente. Un extraño ser tira de mí hacia arriba. De nuevo la suavidad de la arena en mi cuerpo. Las manos del ser apartan el pelo de mi cuello y penetra en mis pulmones un pedacito de vida. Algo cálido se sitúa en torno a mi y caigo en la profundidad del mundo onírico.

Un beso húmedo me devuelve a la realidad, el extraño ser permanece a mi lado, me abraza. Hay algo pesado sobre mi pecho. El ser sonríe. Es un colgante con una inscripción...

jueves, 16 de abril de 2009

Yo

Y hablemos de lo que hablemos siempre hay alguien de por medio, o todos. Nuestros temas favoritos son sobre la humanidad, la sociedad, el hombre y la mujer, el hombre y el hombre, la mujer y la mujer...!!!! Pues bien, puestos a hablar de alguien voy a hablaros de la persona que mejor conozco en el mundo: yo.

Vaya, ¿qué decir?... Es extremadamente fácil hablar de la sociedad, sobre todo criticarla, pero...¿qué digo ahora de mi misma? Para complarecos, voy a autocriticarme:

Soy egoista, si, pero ¿quién no lo es hoy en dia?.
Soy sarcástica, es mi forma favorita de humor.
Soy pelirroja, eso nadie lo negará.
Soy presumida, aunque esas palabras no son mias.
Soy la persona que más órdenes es capaz de dar en un minuto.
Soy insensible en muchos casos.
Soy asocial en muchos otros.

Y hasta aqui podemos llegar... Sed sinceros: ¿cuantos habeis leido todo?
No escribimos sobre nosotros porque a nadie le interesa, eso sólo se hace en los chats, y la mitad de lo que se escribe es mejor que no fuera escrito.

A la gente le gusta hablar de los demás. Sin embargo... ¿La gente lee, escribe o escucha cosas sobre la sociedad? NO!!!! Esta sociedad busca el morbo, el cotilleo. Indagar en la vida de personas concretas: los famosos, las personas que salen en los programas basura de la televisión. Historias como la de la madre justiciera, la del transexual que va a ser mama o la de dos sordomudos que iban a perder a su hija por pegarle una bofetada son un boom!

Pero yo os animo a reflexionar. Yo pienso que hay muy poca gente digna de hablar sobre sí misma. ¿Qué me decis?

lunes, 13 de abril de 2009

Epístolas · Al indeciso.

No es que no tengamos elección. La tenemos.

Pero nos falta convicción para afrontar lo que escogemos. Y, después, para combatir o aprovechar las consecuencias. En ocasiones, es mejor que no te percates ni siquiera de que esas consecuencias estaban ahí, si careces de la convicción, de la fuerza de voluntad, necesaria para enfrentarlas.

¿Crees que no tengo razón?

Conforme te das cuenta de lo molesto que es encontrar a gente, a personas, detrás de decisiones que te molestan, estás decidido a hacer que sus decisiones cambien. Pero eres tú quien es desplazado, tú eres la opinión que cede. Te doblas a las elecciones de otros. Y terminan decidiendo por tí.

Quien dijo que ser un junco flexible es mejor que ser un tronco duro y grueso pero quebradizo se equivocaba. Es mejor ser bambú. Duro Y flexible. Pero tú eres un junco. Si sopla el viento, le acompañas, si te acaricia la brisa, tiemblas, si el temporal te asedia, te dejas matar. Es la historia de tu vida.

¿Sabes qué te falta? Convicción.

Ese es tu mundo. Y si te dijera "¡tienes que cambiar y dejar de obedecer a todo lo que te dicen!", y lo hicieras, ¿habrías cambiado? Adoro las paradojas, pero esta en concreto no tiene ninguna gracia. Y, por desgracia, forma parte de tu mundo.

Estas condenado a ser obediente. Obediente al estado, obediente a tus ideales, obediente a las reglas, obediente a papá y a mamá, obediente a Hacienda, obediente a la moral, obediente a algo, a todos o a una sóla cosa, da igual, pero estas atado a algo, puesto que no tienes voluntad o iniciativa suficientes para librarte de ello, con lo que tienes que obedecer. Y no porque no quieras serlo, amigo mío, no; es sólo que eres quien quieres ser. Y ser quien eres conlleva, ¡oh, pesadilla!, ser obediente.

¿Quieres cambiar? Entonces, no te quejes. Levántate. Camina. Lucha, si es necesario. Estas no son instrucciones, son condiciones. Tienes que decidir qué hacer, qué conseguir. ¿O es que lo tienes claro?

En ambos casos, la decisión de qué hacer con tu vida, si es que quieres hacer algo con ella, está en tus manos. No, no quiero decir con esto que ignores al mundo que te rodea, que te conviertas en un ronin descabellado y decidas cortar cabezas a ambos lados; puedes seguir a alguien, puedes obedecer, si quieres, puedes aceptar lo que otros te digan... pero hazlo porque quieras hacerlo, porque decidas hacerlo. Tus elecciones son lo que te hace (y viceversa), pero eso no te convierte en una isla sin contacto con el resto del universo. Está en tus manos decidir a dónde y por qué (y con quien) quieres acudir. Y no te engañes. Tenemos elección. Sólo nos hace falta la convicción necesaria para que la elección cobre forma.

Caramba, Sartre estaría orgulloso de toda esta disertación. O tal vez no.

Sabiendo esto, las elecciones ya no deberían importarte. Ahora, te toca alcanzar la convicción.

Buena suerte, amigo mío.