domingo, 5 de julio de 2009

ECLOSIONAR...

Mi voz se alza sobre el bullicio de la multitud. Pero mis palabras se ahogan, arrastradas por un viento de conformismo y pasividad.
Comienzo a escuchar a lo lejos cantos que se parecen al mío, igual de desesperados, igual de impetuosos. Son cada vez más. Y cada vez más y más potentes, hasta que lo que comenzó siendo un quedo murmullo se convierte en un rugido ensordecedor. Ha estallado la tormenta.
Aullidos de libertad brotan de nuestras gargantas, pugnando por alcanzar un lejano horizonte. Pero la bota de la tiranía tiene su suela sobre nuestros labios, y los oprime hasta hacerlos sangrar.
Nos callan, usurpando nuestro derecho a pensar por nosotr@s mism@s. Nos silencian, pisoteando ese término, “libertad de expresión”, que ellos mismos se inventaron.
Despachos de gobierno, redacciones de periódicos, platós de televisión, reuniones de empresa, mesas de partido...allí es donde se ocultan y planean cómo seguir dominándonos, como manipularnos, siempre programando la próxima humillación. Permanentemente bajo la protección de sus perros, los que dan las hostias, la fuerza coactiva, corrupta y violenta del poder.

Organicemos la rabia. Eclosionemos. Hagámonos oír. Rompamos con la desidia, con la apatía del “para qué ser libre, si puedo consumir y vivir cómodamente”, con los prejuicios, con el fascismo camuflado de democracia, con los lobos disfrazados de oveja...
Junt@s tenemos el poder de devolverle al mundo su humanidad, y despojarlo de almas envilecidas que lo dividen y lo riegan de sangre, miseria y desigualdad.

4 comentarios:

  1. ¿Y adónde va todo ese poder sin control, el poder de las masas, sin una coordinación adecuada? Y, cuando dispone de esa coordinación, ¿con qué posibilidades cuentan los órganos coordinadores con la capacidad de, y he aquí la parte más triste de la situación, hacerse con el control puro de la masa para cumplir sus objetivos como institución independiente?

    No es fácil hacer política cuando la gente pasa necesidad, se encrespa o se emociona. El problema es que, si los políticos se dedican a hacer demagogia con lo que se oye por la calle, de las bocas de seguidores enardecidos, no sólo no se hace política, sino que no se consigue democracia. Cualquiera podría decir que, de hecho, con tanta gente manipulada, no se hace democracia, sino una oligocracia de las opiniones. Dos opiniones (que no vienen a ser muy diferentes) se reparten las mentes y las voces de los manifestantes, que pueden ser más o menos partícipes de lo que se dice. Eso excluye a voces con más escrúpulos morales y con mejores intenciones, ¿no crees?

    Cualquier revolución real que se pueda conseguir hoy en día debe alcanzarse a través las masas, cierto, puesto que en una democracia fáctica (como se supone que es la nuestra) debe respetarse la decisión de la mayoría, por poco respetables que sean sus consecuencias.

    Lo que quiero decir es: ¿tenemos alguna oportunidad de cambiar el mundo tal y como lo conocemos a través de las manifestaciones como único método? Que tiene su eficacia nadie lo duda, pero yo creo que, por si sólo, puede ser reprimido, puede ser olvidado y desprestigiado, pero, si se acompaña de la base social adecuada, realmente puede cambiar la opinión de toda la sociedad. Que es lo que, creo yo, deberíamos perseguir.

    Una utopía, por supuesto. Por lo menos, sacamos en claro que quedarse quietos no nos va a sacar de nuestros problemas, ¿verdad? En fin, en eso estaremos de acuerdo.

    A todo esto, espero que estéis teniendo un buen verano. ^^

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  2. Me encantan tus comentarios-post,Javi,jeje!
    No hablo únicamente de manifestaciones,al fin y al cabo son solo la expresión de un sentir compartido por muchas personas,y como tú bien has dicho,son fácilmente reprimibles,descontextualizables,criminalizables e ignorables.
    Mi anhelo es que algún día podamos tomar el control de nuestras vidas, organizar la sociedad de abajo a arriba y no al revés.Y tenemos la capacidad real de hacerlo.Imagina qué pasaría si un día la masa trabajadora-TODA-se quedara en su casa.Los políticos,los banqueros,los grandes empresarios, los profesionales de la desinformación...esa gente no nos da de comer,no hace que funcionen los transportes,no labra la tierra ni construye los edificios ni cura a la gente.Son prescindibles,nosotr@s no.Tenemos el poder de cambiarlo todo.El problema es que much@s(demasiad@s,diría) no lo sabemos.Y el primer paso,el más esencial,es tomar conciencia de esa realidad.La revolución empieza dentro de un@ mism@.
    En definitiva,hay muchos ojos que abrir,muchas bocas que descoser,y muchas "revoluciones internas" que catalizar.
    Luego ya eclosionaremos.
    Un besazo a tod2!!!
    Juanejark

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  3. Ummm... una especie de reorganización basada en la anarquía, ¿no? Una transformación agresiva-pasiva de la sociedad.

    Bueno, la verdad es que no estaría mal... si el Estado no hiciera que los soldados empezaran a patrullar los campos de cultivo. Pero, aún y así, no lo veo probable, ¿sabes, Juane? No creo que la gente, en su conjunto, que las personas que forman nuestra sociedad, sean capaces de, sin que haya una auténtica necesidad, quedarse en casa o no continúen habitando su nicho social. Hay gente que, directamente, es incapaz de dejar de trabajar. Y hay gente que es incapaz de concebir un mundo diferente a aquel al que viven. Y, con esto, quiero decir que una utopía como esta sólo se podría construir desde abajo, abajo como "todos menos los que siempre caen de pie"; y ese nivel no es tan coherente, a no ser que se enseñe desde el primer momento de la juventud. Por cierto, ¿sabes quién controla la educación de hoy en día?. Exactamente.

    Claro está, si los de arriba siguen meándonos encima, al final seremos "nosotros y ellos". Y espero que la gente sea capaz de evitar acciones del estilo "la justicia social, por nuestra mano, para nuestra boca". Que muchos experimentos sociales que empezaron así terminaron mal.

    En todo caso, hay esperanza mientras estamos vivos. Y hay una regla de oro que, creo yo, no puede perjudicar a nadie y que todos podemos seguir: no se trata de cambiar el mundo, sino de cambiar nuestra parcela. La de cada uno. Uno a uno. En un sentido. Con una fuerza de voluntad incoercible.

    Bueno, pero sí, algo se debe poder hacer para majorar las cosas. Si no, apaga y vámonos.

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  4. Has dado en la clave: La educación. Yo no he dicho que se pueda dar un giro a la situación aquí y ahora. De hecho, es más que evidente que en los tiempos que corren es impensable. El mundo con el que much@s soñamos no es alcanzable a corto plazo. Piensa que todos los modelos sociopolíticos que ha conocido la humanidad se han basado en la conquista del poder. Cualquiera de ellos se puede instaurar y perpetuar simplemente mediante la toma de poderes, sin necesidad de cambiar la psique popular. Pero el "antimodelo" del que estamos hablando, en el que no caben jerarquías ni poderes coercitivos, es inalcanzable sin un cambio ideológico de la sociedad, nunca llegará mientras quede algo de egoísmo, mezquindad y avaricia en nuestras mentes. El único camino es la educación. Por eso yo veo la utopía como un proceso de siglos, que quizás nunca culmine...pero en fin, el que camina hacia el horizonte sin alcanzarlo,AVANZA al menos.

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